2 Mayo 2007
En vez de aconsejarles sobre las cosas que no deben hacer, voy a hablar sobre una cosa que deben aprovechar durante este año corto en Madrid. Sin embargo, primero voy a prepararlos un poco para que lo pasen lo mejor posible.
En cuanto al trabajo, deben hacer todo lo que puedan los viernes. Claro, puedes salir los jueves, pero creo que es mejor si no salgan a saco. Ven al Tigre en la calle Infantas sobre las 8.00 donde sirven, con cada caña, más tapas que puedan comer y siempre hay un montón de gente. Pero como he dicho antes, tienen que estudiar los viernes así que dense cuenta de cuanto has tomado. Los viernes son fenomenales para salir de juerga. Pueden levantarse el día siguiente con tranquilidad (cuando quieran) y terminar cualquier trabajo que les quede.
Me doy cuenta que este consejo parece muy obvio (Son estudiantes de Middlebury College y saben la importancia de los estudios tanto como la necesidad de disfrutar el tiempo libre) pero les digo todo esto porque quiero que puedan aprovechar los domingos en Madrid sin pensar en otra cosa. En mi opinión es el mejor día de toda la semana. Es un día verdaderamente español y les ofrece cosas que no pueden encontrar en los EE UU. El Rastro es una maravilla y aún cuando no les quede dinero para comprar, pueden pasarlo bien mirando toda la gente y observando como es el mercado libre más grande de toda Europa. El Retiro está lleno de gente. Los picnic duran toda la tarde, los niños ven los teatro de marionetas con ilusión y los Brasileños y no paran de tocar los tambores. Puedo contarles más pero creo que es mejor si yo deje que se enteren de todo por su parte. Los domingos les van a revelar los mejores aspectos de la vida española. ¡No pierdan ninguno!
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24 Abril 2007
El fin de semana pasado mi compañera de cuarto del verano en Middlebury, Rebecca Williams, hizo el maratón de Madrid. Corrió casi 41.75 kilómetros en cuatro horas y veintiuno minutos. Esto significa que mantenía un medio de 6a 7 minutos por kilómetro. Ha sido estupenda y me alegro de que tuviera una experiencia tan exitosa.
La verdad es que yo también he beneficiado por los esfuerzos de Rebe. Desde luego me ha motivado a esforzarme más en el gimnasio (de hecho, corrí 5 kilómetros ayer y 5.6 esta mañana). Sin embargo,hay algo aún más importante. Ser testigo a un evento tan emocionante y ver el apoyo que recibió mi amiga ambiciosa me hizo dar cuenta de que la comunidad middlebureana es algo muy especial. De las 8 de la mañana hasta la 1.30 de la tarde numerosos animadores de nuestra universidad estaban situados a lo largo del curso. Éramos encargados de gritar varios: -¡Venga, vamos, eso es!- y llevarle una naranja, una Coca Cola Light, unas galletas de chocolate(máscualquier otro capricho imprescindible que quisiera después de correr durante un plazo igual a tres partidos de fútbol). Además de nosotros tenía dos animadoras especialmente maravillosas que hicieron más allá del deber. Melissa Axelrod empezó la carrera y corrió 13 kilómetros con Rebe y Jamie Segrove estaba a su lado desde el kilómetro 24 hasta la meta final. Esa noche revisaba el día prodigioso en mi mente y tenía unos sentimientos que se me han repetido durante todo el año. Es que este año, con frecuencia, me encuentro pensando en el hecho es que soy muy afortunada de ser parte de una comunidad de grandes personas.
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18 Abril 2007
Me quedo ciega por la niebla causada por los finales. Tengo tantos trabajos y tantos estudios que no puedo concentrarme en que tengo que hacer. Anoche, mientras se me olvidaba escribir mi bitácora para la clase de escritura, estaba en mi habitación mirando fijamente el montón de libros encima de mi escritorio. Es probable que lo mirara durante 10 minutos sin darme cuenta de lo que hacía. El circulo vicioso empieza con demasiadas responsabilidades y poco tiempo. Luego los deberes me paralizan y este parálisis me impide cumplir el trabajo con tiempo suficiente. Además, (y no debemos olvidarnos de este hecho importante) otras obligaciones se borran de mi cerebro.
Otra curiosidad de la niebla cegadora es el nacimiento del segundo “yo”. Hoy, en la clase de subjuntivo, pensaba en las musarañas mientras seguía participando. Estaba muy impresionada de mis capacidades. Además, creo que hice algunas preguntas sobre la materia que revisamos pero no os puedo decir ahora (justo después de la clase) de que pregunté. Es como si se metiera una pared dentro de mi mente. En un lado de ella está la chica que ve y con quien habla todo el mundo. Al otro lado está la loca que observa con maravilla pero no entiende nada.
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10 Abril 2007
Durante las vacaciones mi novio y yo fuimos a Italia. En hacer los planes yo solo estaba encargada de encontrar un hotel en Roma porque Shaun ya había organizado el resto del viaje en Sant Agnello y Capri. Hablé con algunos amigos sobre sus experiencias en Italia pero la verdad que no me ayudaron mucho. Así que estábamos el Internet y yo, solos, en la búsqueda. Encontré un hotel de dos estrellas en el centro por 85€ a la noche con desayuno. Leí los comentarios que los otros clientes habían escrito y hice la reserva sin pensar más. Pero, por alguna razón, tenía un poco miedo que el lugar no fuera bueno.
Llegamos a Roma, encontramos el Hotel Santa Prassede y entramos. En cuanto pisé en el edificio, tenía mis antenas sacadas. En el vestíbulo veía cada rincón para ver si estaba sucio y respiraba profundamente para ver si había un olor desagradable.Sin embargo,todo me parecía bien. El hombre de la recepción nos dijo que iba a llevarnos a ¨the superior room¨ del hotel. Lo seguimos afuera, cruzamos la calle y en seguida me puse nerviosa. Me pregunté: ¿Adónde vamos?¿Está aprovechando de nosotros? ¿Cómo que nos lleva a la mejor habitación? Solo pagamos 85€ en el centro de Roma. ¡Con desayuno!¨
En el otro lado de la calle entramos en un antiguo edificio oscuro y empezamos subir una escalera de caracol muy ancho. Mientras subimos el hombre seguía hablando de la habitación increíble donde íbamos a quedarnos. Por fin dije:
-¨Me pones nerviosa hablando de la habitación mejor del hotel. Ni siquiera estamos en el hotel¨.
-¿Cómo que estás nerviosa? –me dijo- Oh, estás así porque subimos por esta escalera donde los caballos subían antes.
-¡CABALLOS! -grité
-Sí, anteriormente este edificio era un establo para los caballos en la ciudad.
Pensé: ¨Dios mío, en qué berenjenal nos he metido¨. Llegamos a la tercera planta y entramos en nuestro establo, es decir nuestra habitación. Mi corazón estaba palpitando rápidamente y casi no quería abrir los ojos. Cuando finalmente lo hice, estaba muy sorprendida. El empleado tenía razón . ¡Era fenomenal! Acababan de terminar la renovación de la planta. La habitación tenía todo nuevo, incluso una televisión plasma. Pero también (y lo que me gustaba aún más) tenía carácter con la antigua madera del techo expuesta y una vista de una plaza pequeña con una iglesia. Nos despertábamos a la canción de las campanas cada mañana.
Durante la cena la primera noche en Roma Shaun me dijo que si sueltas la rienda, el caballo te llevará a lugares interesantes. Creo que tiene razón.
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21 Marzo 2007
El finde pasado fui a Irlanda para experimentar la celebración auténtica del día de San Patricio. Esperaba una fiesta grande con familias, amigos, un desfile y calles llenas de gente cantando canciones irlandesas y tomando cerveza. Todas mis expectativas se realizaron y más. Me daba cuenta, a lo largo del viaje, que la gente irlandesa es muy, pero muy, amable. No es que pensara antes que no era así, sino (pues quizá) estaba influida por algunos estereotipos. Sé que una tontería pero he oído antes que la gente suele ser como el tiempo y por lo tanto los Irlandeses (quizá) serían un poco fríos. Ahora bien, no me parece que estén tan cómodos con la falta de espacio personal como los españoles (no vi un montón de abrazos y besos). Sin embargo, la verdad es que mis amigos y yo recibimos un bienvenido increíble. Los empleados de las tiendas nos hacían caso, los camareros llevaban una sonrisa, los taxistas querían hablarnos sobre su país y preguntarnos del nuestro y la gente en los “pubs” querían enseñarnos las canciones y los deportes preferidos. Todo el mundo se escucha, se habla y se ayuda. Su manera me hacía pensar. Me encanta Madrid por muchas razones pero de vez en cuando pienso que, en general, le falta la cortesía y esto lo hace difícil estar cómoda como una extranjera. Así que os pregunto qué es más importante, ¿dos besos o la cortesía?
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14 Marzo 2007
Este fin de semana hice una etapa del Camino de Santiago con mis amigas de Middlebury. Empezamos en el Burgo de Ranero, paramos en el Puente de Villarente y al día siguiente seguimos hacia León. Allí nos quedamos en el albergue del monasterio de Santa Maria de Carvajal. Cuando llegamos al albergue esa noche, nos invitaron a la bendición de los peregrinos. Empezaban con una oración, cantaban y, al fin, nos hablaban sobre el significado del camino. Nos decían que mucha gente lo hace para viajar, conocer el país, encontrarse o contestar preguntas. Sin embargo, nos decían que todo, desde la naturaleza hasta el propósito de la vida, tiene que ver con Dios y debemos pensar en la importancia que Le damos en nuestras vidas. La bendición era muy bonita y agradecía la experiencia mucho. De hecho, me hacía pensar.
Siempre he tenido una fe verdadera. No solo hablo con Dios si estoy experimentando una época difícil, sino constantemente Le doy gracias por todas las bendiciones que he recibido –y os digo que son muchas-. Así que ya sabía la importancia de Dios en mi vida. No obstante, quería fijarme en la razón de por qué hacía el camino.
La verdad es que quería viajar y pasar tiempo con mis amigas. Hablábamos y cantábamos durante todo el camino y, por mi parte por lo menos, no pensaba en el dolor ni el frío ni el peso de mi mochila. Es cierto, nos dolía todo el cuerpo, pero no nos quejábamos. Sentía una paz total (algo que me faltaba antes) porque el año pasado tenía un conflicto interior. No sentía que cabía en el estilo de vida que seguían los demás, o sea, mis amigas y esto me creaba mucha presión. ¿Por qué no tenía las mismas metas? ¿Por qué no tenía muchas ganas de establecerme y casarme ya? Creía, de vez en cuando, que tenía un problema, y es muy probable que mis amigos lo creyeran igual. Pensaba: “¿Quizá nunca esté satisfecha con la vida? Por tanto, rezaba mucho y discutía mis preocupaciones con Dios pero, al principio, no me respondía.
Aunque pareciera lo opuesto de lo que debiera haber hecho, seguía mis sueños y ahora sé que fue la decisión correcta. Además de todo lo que he aprendido, he conocido a algunas mujeres increíbles y nos hemos hecho muy buenas amigas. Nos apoyamos, nos escuchamos y, sobre todo, no nos juzgamos. Tenemos mentes abiertas y no ponemos limites a lo que podemos hacer. Así que pensaba en todo esto en el peregrinaje y me daba cuenta de que Dios me ha respondido. Él me envió a mis amigas nuevas. Su amistad me da paz.
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6 Marzo 2007
Este fin de semana tenía ganas de cortarme el pelo. Mi hermana es peluquera y me lo he cortado con ella desde que tenía 16 años. Como si fuera una extensión vital de mi cuerpo, ella solo cortaba las puntas. Por lo tanto siempre he llevado pelo muy largo. Pero últimamente he pensado mucho en un cambio y como vuelvo en junio, decidí aprovechar la oportunidad.
El viernes pedí hora en una peluquería con una buena reputación. Bueno, la verdad es que no sabía nada de ella pero el sitio parecía muy bueno y los precios eran caros. Por eso pensaba que podía confiar en los peluqueros. Si se trabaja en un lugar que cobra 46€ por corte, mientras la mayoría de los otros cobra sobre 25€, se tiene que cortar muy bien, ¿no? Pues, llegué, me senté en la silla, hablé con la peluquera sobre el nuevo “look”, otra chica me lavó el pelo y me dio un masaje mientras otra me trajo un platito de galletas y un café con leche. Estaba en el cielo. Me parecía que había decidido muy bien.
Pues, media hora más tarde me enteré de que un buen sitio, un precio alto, un masaje, unas galletas y un café con leche no significan que el corte de pelo sea bueno. Cuando me miré en el espejo no sabía si quería llorar o echarme a reír. Básicamente tenía, como decimos en EE UU, un “mullet”. La peluquera me decía que parecía muy europea pero yo no podía dejar de pensar que parecía un jugador de hockey sobre hielo o un cantante de una banda de rock duro de los ochenta. Fue fatal. Tan pronto como llegué a casa, pedí hora de nuevo en la peluquería al lado de mi piso y, gracias a Dios, me arregló todo.
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27 Febrero 2007
No siempre era así pero poquito a poco ha llegado a ser una de las personas que se preocupa por las notas. Cuando hablo con mis amigas de mis preocupaciones me dicen: ¨Tranquila, chica. Solo es una nota y no debes obsencionar ¨. Sin embargo, para mí no es solo una nota y sigue creciendo la ansiedad.
Quizás soy culpable de crear la presión innecesaria. Pienso mucho en todos los sacrificios he hecho para ser estudiante de nuevo, tal como: dejé mi trabajo, mi novio y mi familia, tuve que vender mi casa y fui de no tener deuda a deuda hasta las narices. Ahora bien, en cuanto a la familia y al novio, es solo un año pero de todos modos es difícil. Imagina despedirte de una sobrina preciosa justo después de que aprendiera decir tu nombre. Y mira las fotos de todas las parejas en las fiestas y las reuniones y date cuenta de que tu chico, aunque te apoye y no se queje, está solo. No es fácil. Por supuesto me doy cuenta que, sean buenas las notas o sean malas, estoy aprendiendo mucho y esta experiencia ha sido increíble. Pero de una manera, de vez en cuando, pienso que el éxito que tengo refuerza mi decisión de hacer estos sacrificios.
Dicho esto, creo que los programas académicos lleva un poco de la culpa también. Los requisitos son muy exigentes a pesar de que la mayoría depende de cómo salen solo dos exámenes o dos trabajos escritos por semestre. Con esto, no te queda margen para cometer ningún error. Con el hecho de que cuesta mucho dinero, estoy lejos de mi familia y hay altas expectativas académicas, no me parece una locura que me siento nerviosa de vez en cuando. Con todo, si tuviera la oportunidad de nuevo, lo harías exactamente igual.
servido por kpedroso
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