Un corte de pelo que me guste
Este fin de semana tenía ganas de cortarme el pelo. Mi hermana es peluquera y me lo he cortado con ella desde que tenía 16 años. Como si fuera una extensión vital de mi cuerpo, ella solo cortaba las puntas. Por lo tanto siempre he llevado pelo muy largo. Pero últimamente he pensado mucho en un cambio y como vuelvo en junio, decidí aprovechar la oportunidad.
El viernes pedí hora en una peluquería con una buena reputación. Bueno, la verdad es que no sabía nada de ella pero el sitio parecía muy bueno y los precios eran caros. Por eso pensaba que podía confiar en los peluqueros. Si se trabaja en un lugar que cobra 46€ por corte, mientras la mayoría de los otros cobra sobre 25€, se tiene que cortar muy bien, ¿no? Pues, llegué, me senté en la silla, hablé con la peluquera sobre el nuevo “look”, otra chica me lavó el pelo y me dio un masaje mientras otra me trajo un platito de galletas y un café con leche. Estaba en el cielo. Me parecía que había decidido muy bien.
Pues, media hora más tarde me enteré de que un buen sitio, un precio alto, un masaje, unas galletas y un café con leche no significan que el corte de pelo sea bueno. Cuando me miré en el espejo no sabía si quería llorar o echarme a reír. Básicamente tenía, como decimos en EE UU, un “mullet”. La peluquera me decía que parecía muy europea pero yo no podía dejar de pensar que parecía un jugador de hockey sobre hielo o un cantante de una banda de rock duro de los ochenta. Fue fatal. Tan pronto como llegué a casa, pedí hora de nuevo en la peluquería al lado de mi piso y, gracias a Dios, me arregló todo.

zangana dijo
Mi pesame por tu pelo.
Yo nunca he pisado una peluqueria,siempre me lo ha cortado y tintado alguna amiga...y la verdad me deja sorprendidisima lo de las galletas y la leche jeje aqui en mi ciudad no se ven esas cosas,pero total, seguramente lo acabarias pagando (por el precio,supongo)
Un saludo!
6 Marzo 2007 | 10:39 PM